Violeta

3–5 minutos

Mi papá siempre decía que le aterraban las llamadas a las 03:00 a.m. porque siempre traían malas noticias, cuando su papá falleció le hablo mi tía y le pidió que fuera a casa de mi abuelo, él había enfermado semanas atrás y necesitaban trasladarlo a un hospital mi padre salió de la casa en medio de la noche, un trayecto de 10 km, que se volvieron eternos, cuando llegó su papá ya había fallecido, saliendo de su casa un infarto terminó con los latidos de su corazón.

Violeta, comienza justo cuando la protagonista recibe una llamada informando que su padre había muerto y 22 años después tiene que regresar de Los Ángeles, California a México al pueblo que dejó siendo apenas una adolescente.  Su regreso revive las conversaciones que se pusieron en pausa, aquellas que fueron silenciadas por cientos de kilómetros pero que no se olvidan que crecen que traen consigo nuevas preguntas dejando huella en las personas.

Dominga —Mayra Sérbulo— la madre de Violeta parece guardar un rencor por su hija tal vez los años lejos y la falta de comunicación han afectado en la relación que se supone deberían de tener. Las partidas son difíciles para quienes conviven con las personas en su día a día más que para quién solo llega a decir adiós, no solo por el trabajo físico que implica sino porque al contrario de quien parte, los que se quedan tienen que lidiar con los problemas o silenciarlos, disminuirlos para que no afecten en la rutina diaria.

Beto quien es el hermano de la protagonista —interpretado por Luis Eduardo Yee — se muestra abierto a la conversación con su hermana después del funeral, pero dejando claro que ha tomado las decisiones que creía más convenientes para su vida, ella se fue y él tuvo que buscar la manera de sobrevivir en un entorno hostil por la situación económica, política y social que se vive en el país. Deja muy en claro que su hermana no puede aconsejarlo o juzgarlo porque la vida es diferente para cada uno.

David — Cuauhtli Jiménez—, la pareja de Violeta, se ha quedado en Estados Unidos, sin poder acompañarla porque aún no ha logrado conseguir los papeles que lo acrediten como ciudadano de un país en el que ha estado por muchos años, donde ha hecho una vida, donde trabaja y dónde comenzará a formar una familia. David sabe que su esposa tiene que ir al funeral, le duele la soledad de su casa y le pesa el estar solo, sin embargo, la decisión está tomada y no hay nada que pueda hacer.  

Tomás — Matías Urbina— es el otro eje de la obra, un niño del pueblo que intercepta a Violeta en los momentos en que ella necesita un respiro y que la ayuda a recordar lo simple que puede ser la vida cuando la inocencia se hace presente, Tomás tiene un conejo que se llama Canelo, pero lo quiere, pero tiene muy claro que el día que su conejo se muera, se lo van a comer y no tiene ningún problema con eso, porque ha entendido el ciclo de la vida, esa es la forma en que viven en el pueblo.

Teté Espinoza —quién da vida a Violeta— muestra en escena como es que su personaje vive un duelo, no solo por la muerte de su padre, sino también aquel que surge de cuestionar tu propia historia de vida, aquellos secretos que salen a la luz cuando las personas ya no pueden responder y que el silencio se convierte en una oscuridad que nos obliga a buscar un camino que nos de paz.

Cuando se habla de la migración he escuchado que las personas dicen que es difícil encontrar una identidad, porque los de allá no te incluyen en su comunidad y los de acá, te recuerdan que has cambiado y que ya no perteneces, entonces los migrantes suelen crear una identidad propia que incluya ambas partes de su vida y en la obra podemos verlo, porque Violeta habla con palabras en inglés que parecen disgustar a los de su pueblo, pero con la historia de David, sabemos que tampoco en Estados Unidos son bienvenidos del todo.

Violeta, se ha llevado apenas lo esencial a su viaje, una pequeña mochila que la acompaña a todos lados, como si supiera que de alguna manera ella que tiene que estar preparada para irse en el momento que lo necesite.

Mi padre tenía razón, hay llamadas que son portadoras de malas noticias, que llegan para cambiar nuestras vidas; Situaciones que nos permiten darnos cuenta de que nuestra vida ya no será la misma y a veces también nos sirve para dar esos pasos que no nos atrevíamos, para encontrar nuevas rutas que nos permitan sentirnos tranquilos con nosotros mismos, cómo Violeta.

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