Salvaje o la valentía de encontrarse

Escrito por José Domínguez

Alberto Fuguet dice en su libro Cinépata que no hay documental malo, porque es un género del que pocas veces se puede salir decepcionado, es difícil que un documental te haga pararte e irte de la sala y son muchas veces las que sin tener información previa del documental puedes salir satisfecho, por lo que viste menciona Fuguet—. Los documentales buscan crear nuevas maneras de contar sus historias para ser entretenidos, ahora usan diferentes narrativas y marketing para que la gente no relacione el género con un documental estereotípico del tipo National Geogrpahic o Discovery Chanel.

En mi caso con el teatro, hay un género que tiene su equivalencia a lo que menciona Fuguet. Las obras de jóvenes audiencias es un género que disfruto cómo espectador, porque suelen darle un peso importante a la parte visual cómo en la obra Acné, A Golpe de Calcetín, Tesilí y Salvaje o la valentía de encontrarse, estos elementos llaman captan mi atención y eso es algo importante porque en muchos casos, suelo distraerme; No pienso que la capacidad de atención sea exclusiva de las infancias, porque puede pasarnos a todos por estar expuestos a contenidos continuos y sobrestímulos visuales.

Pero al igual que los documentales las obras para infancias, también luchan contra el estigma, por una parte, el de ser obras que aburrirán a los adultos, porque son aleccionadoras y por otro lado el que su público objetivo sean infancias y se tenga que repensar en su contenido para ser siempre innovadoras. Haciendo que las historias se adapten para recibir a más posibles públicos.

En Valiente o la Valentía de encontrarse, conocemos la historia de Roja, una niña que va creciendo junto a su mascota —una perra llamada Chumina— que la acompañará por las diferentes etapas en las que se transita entre la niñez y la pubertad. Cómo lo mencionaba la parte visual es un elemento principal, podemos ver títeres que representan a los personajes —que son manipulados por Itzhel Razo y Lidia Barrios— y que se van mezclando con las actuaciones de las actrices para mostrar esta ambivalencia entre la adolescencia y la infancia.

Roja transita por un cuerpo que cambia, por sentimientos nuevos, la felicidad, la ira, el deseo de ser un ser libre, pero al mismo tiempo buscando encajar en un mundo que le pide estar conectada. Cada escena que vemos en la obra nos muestra momentos en los que nosotros mismos pasamos por estos cambios y es fácil poder conectar con la manera en la que los vivimos.

Salvaje, no está creando una moraleja que busque decirle a sus espectadores la manera correcta de comportarse o cómo deben de cuidarse, la obra se enfoca en la esencia de la historia, Roja como un personaje que se desarrolla viviendo situaciones que la han llevado a tomar responsabilidad por las decisiones que ha elegido.

Aunque Roja es la protagonista de la historia, la parte que involucra a Chumina está basada en una historia real que fue llevada al teatro a través de la dramaturgia de Itzhel Razo y Ángel Luna —el también director de esta puesta—, quienes presentaron a la Chumina real en la función del 16 de agosto, una función de prensa.

Las obras para jóvenes audiencias o mejor dicho para las infancias pueden encontrar a su público al igual que lo hicieron los documentales, quienes actualmente encontraron un público que no teme consumirlos, porque saben que en la no ficción encontraran cierto tipo de historias y elementos en los que ya han encontrado un gusto. ¿Qué pasaría si la obras para infancias, se venden como lo que son? Obras pensadas en que sean los más pequeños quienes las consuman, pero que tengan un público que acude a verlas, por el gusto de encontrar en ellas nuevas maneras de consumir el teatro, además de las niñas y los niños.

Del 15 de agosto al 04 de octubre de 2026
Sábados y Domingos 12:45 p.m.
Teatro Milán

Deja un comentario