Toy Story 5 La memoria de los objetos

Ernie doll wearing a striped sweater sitting on a multicolored knit blanket near a window
5–7 minutos

Escrito por José Domínguez

De niño jugaba con un muñeco de Enrique —el de Plaza Sésamo— un peluche al que llevaba a todos lados, si iba yo, iba él. Tenía a penas 4 años, era hijo único y ese Enrique se convirtió en un símbolo de mi identidad, Mi mamá le compraba pijamas, playeras e incluso un mameluco, lo que hacía que su identidad tuviera aún más valor sentimental para mí.

Como un niño crecido en los noventa mi infancia estuvo marcada por las películas de
Disney —Pixar— y en especial con Toy Story, una película que se estrenó en 1995 pero que terminé conociendo hasta 1998 en un VHS que repetía hasta el cansancio y que me enseñó no solo a cuidar de mis juguetes sino a pensar en que sucedía cuando yo no los veía. En 2001 se estrenó —sin pasar en cines— Toy Story 2 en dónde además de volver a ver la amistad del vaquero y el astronauta vimos que los juguetes prefieren jugar con los niños que convertirse en objetos coleccionables.

Ernie doll wearing a striped sweater sitting on a multicolored knit blanket near a window

Fue en 2010 que creímos que la historia de estos juguetes llegaría a su fin, yo estaba por cumplir 16 años en medio de la adolescencia es que recibí a Toy Story 3. Andy el dueño de los juguetes se iría a la universidad y entonces Woody y Buzz quedarían obsoletos, guardados en cajas y aunque por un momento Andy piensa en llevarse al vaquero con el que había pasado los mejores momentos a la universidad termina decidiendo que alguien merecía seguir jugando con él, Bonnie la niña que hereda los juguetes de Andy.

Mi peluche de Enrique tuvo una suerte similar a la de Woody y pasó de estar guardado en una caja de plástico a ser rescatado por mi hermana quién con 6 años lo adoptó como suyo, lo hizo parte de sus historias, sus juegos y lo unió para darle una nueva oportunidad.  Al cambiar de dueño es que nos dimos cuenta de que no solo tendría nuevas aventuras, también un significado diferente en la vida de mi hermana.

Después de esto, claro que existió un alejamiento de la cuarta entrega de Toy Story, para mi la historia terminó con Andy, dejando los juguetes a Bonnie y yo dándole mi peluche a mi hermana. El ciclo se cumplió o eso había creído, pero hace unas semanas vi Toy Story 5, con dudas sobre cómo podría seguir la historia de Jessie, Woody, Buzz y el resto de los juguetes con los que había crecido; ahí fue que me di cuenta de algo que hasta ese momento había ignorado mi conexión con Toy Story nunca fue con Andy, fueron ellos los juguetes y las aventuras que pasaban en cada historia.

La esencia de Toy Story está en contar la perspectiva de los juguetes y no en quien juega con ellos, porque eso es muy claro, ellos quieren a Bonnie, pero en su paso por los años ya han tenido 2 niños y a cada uno le demuestran su cariño y lealtad. Como mi Enrique que pasó a manos de mi hermana —que ahora tiene 21 años— finalmente el tiempo llegó ahora se encuentra resguardado junto con sus juguetes, las historias y los recuerdos de los dos se han quedado en nuestra memoria, historias que usando nuestra imaginación nos llevaron a muchos sitios.

Woman sitting on sofa holding Woody and Buzz Lightyear toys with Toy Story movie playing on TV and various Toy Story toys around

Es imposible pedirle a las infancias del 2026 que jueguen como lo hacíamos en 1998, 2010 o 2016; Cada uno tiene un contexto diferente, la relación que hoy existe con la tecnología es diferente a la que teníamos nosotros, nuestros papás o nuestros hermanos menores y esto se ve reflejado en el largometraje desde el momento en que se menciona cómo es que aunque se sigan viendo de la misma forma los juguetes, Jessie ya tiene muchos años existiendo y Buzz ya no es el más novedoso, su incapacidad de volar hoy en día es un problema de fácil solución. Los juguetes de toda la vida aprendieron a vivir en 2026, a pesar de haber sido creados muchos años antes y es momento de que nosotros también lo aprendamos a hacer, porque las tabletas, la IA y los smartphones son herramientas con las que tenemos que convivir.  

A diferencia de las primeras 2 entregas de esta saga, en la más reciente el uso de la nostalgia ha disminuido se centran en las situaciones actuales y dejaron de hacer guiños a lo que ya conocíamos de las películas, un acierto porque entonces deja que la trama avance sin importar lo que ya se vivió. Incluso la elección de Jessie como la favorita de Bonnie es parte de la narrativa que pone a esta vaquera en el centro de la película para cuidar a su nueva niña.

Esto también se ve reflejado en la manera en que los juguetes protagonistas toman la pantalla y dejan de lado a personajes que en esta ocasión no tenían que estar en la historia, en su lugar podemos ver a nuevos personajes que suman a la trama y que, aunque no vuelvan a aparecer en las siguientes historias de Toy Story para este si funcionaron para terminar de unir los puntos de la historia.

La premisa de Toy Story 5 no es la de juguetes vs tecnología, como mencionaba vivir ajenos a la tecnología en un mundo como este, es simplemente imposible y para Disney esto es claro, porque parte de sus negocios están en incluir a la tecnología a los juguetes y a las infancias; ya sea a través de las plataformas de streaming —donde seguramente se verá está película—o en el caso de sus parques temáticos con la atracción de Frozen —en París— con un robot de Olaf que mejora la experiencia del usuario a través del uso de la Inteligencia Artificial. Busca ser un mediador entre los juguetes y la tecnología, no vamos a regresar a los juguetes de antes, pero tampoco estamos cerrados a que las tecnologías sean parte de este universo.

Los juguetes nos han acompañado por toda una vida en algunos casos, fueron cómplices de las aventuras que imaginamos, fueron protagonistas o villanos de nuestros propios cuentos, los objetos en general se van haciendo parte de nuestra identidad, símbolos que nos representan que muestran una parte de nuestra personalidad, de nuestra vida y que en algunos casos logran perdurar por mucho tiempo. Cómo esa vaquera al darse cuenta del impacto que tuvo en Emily y que se transformó en un cariño que podía expresar de manera mucho más tangible.

Young girl sitting cross-legged on bed hugging a smiling rag doll wearing a cowboy hat and gingham dress

Espero que algún día ese peluche de Enrique vuelva a salir del lugar donde está guardado y haga feliz a una nueva persona, que como a mi le de la fuerza para sobrevivir en un mundo que puede ser hostil y que lo ayude a socializar con los demás como lo hizo conmigo.

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